no puedo quitarme la canción de la cabeza, el olor del Pachuli no abandona mi playera todavía. Es una combinación extraña de olores. Recuerdo la tranquilidad del pasto y el no saber si andábamos lentas o si las nubes iban muy rá

ido, mi masoquismo me obligaba a romper el pasto que se enredaba en mis tobillos con una patada, finalmente los tobillos se enrojecieron y salió un poco de sangre. Es extraño no saber que pasa a parte de eso, sólo se que tengo ganas de bailar y cantar, necesito definitivamente un abrazo honesto que me tranquilice todo esto que traigo y que me canten un bolero, nada de Pedrito Fernández. Pero ya ni se, no se que pasó antes de esos tres días ni después. Me encuentro totalmente desorientada en el tiempo, debo agradecer a mis días en el parque comiendo tix tix y encontrando un espacio adecuado para platicar, sombra para mi y sol para ti y a las mañanas frías ... donde por más que buscaba a mi lado tu abrazo recordado no lo encontraba.
Quítame el frío ...
